miércoles, 15 de octubre de 2014

la deuda externa en la dictadura



El origen de la deuda externa.


En 1976 el gobierno del terrorismo de Estado coincidió con el cierre de un ciclo único e irrepetible en el capitalismo, de 1945 a 1975, los llamados 30 años dorados. Lo sucedió otro ciclo, el de la valorización financiera, caracterizado por la emergencia de una plétora de capital-dinero que no encontraba donde invertir. El endeudamiento externo de los países fue así una fuente de colocación para esos excedentes financieros. No sólo los latinoamericanos, también los africanos y muchos asiáticos.

El endeudamiento fue una tendencia mundial, con formas propias en cada país. Aquí tuvo que ver con la reforma financiera de Martínez de Hoz y el alza de tasas; la famosa Resolución 6 de rebaja de aranceles y la oleada de importaciones; también la tablita cambiaria, un seguro de cambio gratis garantizado por el Estado. Además se obligó a las empresas estatales a endeudarse sin necesidad. Las divisas así ingresadas ayudaron a financiar la fuga de capitales (entre 1978 y 1981 más de 38.000 millones de dólares) y a balancear las cuentas externas. Por si fuera poco también se endeudaron las empresas privadas (14.000 millones), este endeudamiento no fue para inversiones productivas o financiar capital de trabajo, sino para colocaciones financieras. El círculo se cerró cuando Domingo Cavallo estatizó esas deudas privadas. Al momento en que la dictadura militar usurpó el gobierno la deuda no llegaba a los 8.000 millones de dólares, siete años después ascendía 45.000 millones.

Una hipoteca impagable

En el inicio de los años '80 comenzó en América Latina la crisis de la deuda, primero México, luego Brasil y Argentina. En el país se dio una moratoria de hecho, no se la declaró pero desde 1988 hasta 1992 no hubo pagos ni refinanciaciones. Esta situación dio lugar a una política de Estado de los EEUU Primero fue el Plan Baker cuyo objetivo no era otro que salvar de la quiebra a los bancos comerciales. Se trataba de que recuperaran el capital adeudado mediante mecanismos de capitalización de deuda vía la privatización de las empresas del Estado.

Luego fue el Plan Brady, el inicio del endeudamiento con bonos. Esta vez fueron los fondos de inversión y de pensión quiénes pasaron a ser los grandes financistas de la región. Se inició así la titularización y la dispersión de los bonos en miles de bonistas y una cantidad enorme de bonos con distintas características y condiciones. Luego siguieron el megacanje y el blindaje, finalmente la crisis del 2001 llevó a una suspensión unilateral de los pagos y a la reestructuración del 2005.

En diciembre del 2001 la deuda era de 143.300 millones de dólares, llegó a 191.300 millones en 2004, en el 2005 luego del canje quedó reducida a 149.800 millones. La quita efectiva fue de 42.000 millones. ¿Cuánto es ahora la deuda? Según el informe del Ministerio de Economía al 31 de diciembre del año pasado era de 147.200 millones de dólares, sin tener en cuenta los bonos que no ingresaron al canje (29.800 millones), no obstante que se le pagó por adelantado al FMI unos 10.000 millones y se hicieron otros pagos. No puede haber dudas: más pagamos más debemos

2000: Ilegalidad parcial de la deuda externa

A raíz de la causa promovida contra José Alfredo Martínez de Hoz por Alejandro Olmos, la deuda externa argentina, fue declarada de origen parcialmente ilegal en sentencia dictada el 13 de julio de 2000 por el juez en lo Criminal y Correccional Federal Jorge Ballesteros, quien detectó no menos de 477 operaciones irregulares.[5] Hay también tres causas penales más recientes que se tramitan en el Juzgado Federal Nº 2. La sentencia firme del juez Ballesteros fue girada al Congreso para que se expidiera respecto de los numerosos delitos y fraudes cometidos en la formación de la enorme deuda externa que dejó la dictadura militar de 1976‑1983. Las mayorías legislativas, obedientes al Poder Ejecutivo, durante una década ignoraron la sentencia y omitieron cumplir la obligación establecida en el Artículo 75 inciso 7 de la Constitución Nacional. En ese lapso han habido reciclajes, megacanjes, reestructuraciones, y renovaciones de aquella deuda con frecuente capitalización de los intereses supuestamente adeudados, agrandando cada vez más el perjuicio al patrimonio nacional.
El tema se revivió a partir de diciembre de 2009 en razón de la decisión de la presidente Cristina Fernández de usar parte de las reservas del Banco Central para pagar la deuda externa

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